Relación con Miguel Ángel
Miguel Ángel despuntó pronto entre sus
coetáneos, llamando la atención de Lorenzo de Médici, quien desde este momento
y hasta su muerte se convertirá en mecenas y admirador del genio
miguelangelesco.
De esta etapa inicial datan diversos encargos
que algunos amigos realizarían al artista, además de lo que habrían sido sus
"falsificaciones artísticas".
Relación con Papado
Tal era la admiración que entre sus coetáneos
levantaba Miguel Ángel que el propio Papa Julio II le convertirá en el
responsable de un proyecto de una envergadura colosal, su tumba, encargo que a
la postre tan sólo generará disgustos y frustración al artista. La muerte del
Papa, el desinterés de sus sucesores en la finalización del mausoleo, la
escasez de fondos para llevar a cabo el diseño original o la propia dispersión
a la que sometía Julio II a Miguel Ángel con la encomienda de diversos encargos
solapados, dieron como resultado que la ejecución de la obra se alargara
durante décadas (1505-1550), llegando a finalizarse tan sólo una modesta
versión de la tumba materializada en un sepulcro de pared que incluía la
escultura, entre otras (la mayoría dispersas hoy día), del Moisés (hacia
1513-1515).
No hay comentarios:
Publicar un comentario