La alcazaba (kasbah, casbah o qasaba, del árabe: al-qaṣbah 'ciudadela') era una construcción o de carácter urbano, cuya función era servir de residencia a un gobernador para defender presumiblemente un lugar determinado y sus contornos, albergando una guarnición que conformaba un pequeño barrio militar con viviendas y servicios, constituyendo una ciudadela. Solían estar asociadas a un alcázar o castillo situado en uno de sus extremos, aunque este era independiente de la alcazaba y del resto de la ciudad.
La alcazaba es, fundamentalmente, una palabra de origen árabe que hace alusión a un tipo de ciudadela fortificada con murallas o baluartes, que difiere del castillo por presentar en su interior una medina.
En al-Ándalus, entre los siglos VIII y XV, se construyeron un gran número de alcazabas, como las de Badajoz (la más grande de Europa con 8 hectáreas), Granada (la que presenta la ciudadela más grande mejor conservada de la Península Ibérica), Almería, Jaén, Guadix, Mérida y otros lugares. Las alcazabas eran un sistema defensivo tanto frente a enemigos externos como frente a las propias sublevaciones internas y aseguraban una resistencia prolongada, incluso en el caso de caída de la ciudad que protegían.